Look what you made me do

Dormí con Winnie Pooh y no me volvió a llamar.

Necesito ser una que nunca leyó El Principito, para no tener ni idea de que la gente que no avisa cuando va a volver, es maleducada.

Necesito mirar un rato a Fernando Peña en Youtube, como para ser un poco él mientras me doy verguenza yo.

Necesito aprobar el examen de conducirme.

Necesito más plantas en el balcón.

Necesito alguien que me abrace por dentro tan bien como esta cerveza.

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Taliesin

Si es por mí, vamos.
Ahora.
Con la inercia que nos quede del café que nos estoy sirviendo.
Ahora, que estoy bien vestida.
Ahora, que te agarro contento
porque ganó la Juve.

Vamos a Torino.
Vamos a la Piazza del Castello.
Quedate mirando las casas de los Saboya.
Y yo le pido a San Lorenzo por los dos.

Vamos, si es por mí.
Que acá se queden
contándola como quieran.

Vamos.
Veamos todo lo que hay afuera.
Enamorémonos de todo lo que combine
con nosotros.

Que no nos quede nada sin desear.

Vamos.
Así cuando volvamos,
(si es por mí, volvamos),
construimos una casa
que se parezca a todo lo que recordamos
haber deseado alguna vez.

Te doy una canción

Pero de cancha.
No una de verdad, hippie, como Silvio Rodriguez.
Si total, de las sombras, vos no vas a salir.

Te doy una canción para cantar de a muchos,
porque cuando te quise yo era un montón de gente.

Una canción para cantar saltando,
sin aire,
desafinada de cerca,
coral de lejos.

Una canción que diga que de la cuna hasta el cajón,
vos y yo.

Aunque yo pasé de dormir con mamá a dormir en cama.
Y de mi última cama, quiero pasar al viento que sopla por arriba
de Los puentes de Madison.
Como Meryl Streep.

Para qué cuna y cajón,
si no hay vos y yo.

Como Meryl Streep,
cuando no se anima a abrir la puerta de la camioneta.

Yo tampoco abro la puerta.
Si total, de las sombras, vos no vas a salir.

Russian Red

Russian Red no canta más. No va a venir más a cantar a la Argentina.
No vamos a gritar más, con Flor, en Niceto

Oh, how
I wish
I could afford
your stupid charm,
your stupid voice

Russian Red se compró una capilla en
Los Angeles
y la hizo hostel.

Así está Russian Red
Ahora bien, yo.
Te cuento como estoy.
No te conté de entrada porque
iba a parecer que vine a eso.

No vayas a pensar que vine a eso.

Subí dos kilos.
Un talle de jean.

Llené de plantas el balcón.
Duermo bien. Me despierto a las 3 AM, nomás.
Todos los días.
Le escribo a Acu
que se despierta a las 4
todos los días.
Y a la mañana veo la respuesta.
Conversamos así
todos los días.
Todas las noches.

Me hice amiga del gato de Acu.
Un poco hasta lo quiero.
No tengo idea de si me quiere o no,
con los gatos nunca se sabe.
Siempre tienen motivos para estar lejos.
Entiendo, creo, ya entendí,
porque las solteras eternas terminan
rodeadas de gatos.
Es lo más parecido a domesticar a un hombre.
Dar todo. Esperar a que se le terminen
los motivos para estar lejos.

Oh, how I wish
I could afford
your stupid charm
your stupid voice.

Mi año del pensamiento mágico

Hace un año me mudé. Me avisó Facebook.
Hace un año me obsesioné con decorar. Nunca me había importado cómo se veían las cosas, pero hace un año que quiero que mi casa sea una casa de verdad, no una de paso.
Hace un año me compré El año del pensamiento mágico.
Hace una semana lo empecé. Hace un día lo terminé.
Me acuerdo porque, hace un año, fui a comprar bambú al barrio chino. Obsesionada por las plantas en botella. Obsesionada por cómo se veían las cosas.
La chica que me vendió el bambú tenía El año del pensamiento mágico en su mesa.
Es el libro que tengo en la cartera, le dije.
Hace una semana, recién, me animé a leerlo.
Hace un día lo terminé. Un libro. Un año.
Hace un año me estoy velando.
Hace un día terminé mi duelo.
Te sientas a cenar y la vida que conocías se acaba.

Quién

Mi contrato dice que me llamo Eña.
Así que no puedo cobrar.

Mi DNI dice que vivo en Santa Fe.
Mi Monotributo dice que vivo en Soler.
Mi Obra Social dice que vivo en Niceto.

Tengo las raíces morochas.
Tengo las puntas rubias.
Tengo la piel blanca.
Tengo las uñas negras.

Mi uniforme de visitar a mis papás es mi buzo de egresados.
Mi uniforme de estar en casa es tu remera de Los Ramones.
Mi uniforme de salir al mundo es mi campera negra gigante.

Desayuno café en la taza de Mafalda.
Ceno té en la taza de Mafalda.

Mi tercer lugar en el mundo es cruzada de piernas en el 93 a las 9 de la mañana. El asiento más alto. El que está arriba de la rueda. Ventanilla. Y que pegue el sol.
Mi segundo lugar en el mundo es horizontal arriba de mi sillón rojo.
Mi primer lugar en el mundo es horizontal arriba de vos horizontal arriba de mi sillón rojo.

Volturno

No encuentro la forma de lo que quiero decir.
Porque decirlo puede matarlo. Decir cumple y decir mata. Decir hace verdad todo.
No encuentro la forma de hacerte verdad. Por miedo a que seas verdad.
Lo tengo entre el esófago y el estómago. Ahí donde empieza la magia el café.
Lo tengo entre las costillas. Las de para colgarse.
No encuentro la forma de decir lo que nunca me pasó.
No encuentro la forma de decirte y que no te vayas.

Palermo Nelson

En mi barrio nuevo hace frío. No conozco mi barrio nuevo sin frío.
Por mi calle, en mi barrio nuevo, corre un río gris de agua de boliche.
Hay un bar, en la esquina, donde ha sido visto el Gigolo.
Hay un peluquero muy lindo, lumbersexual, que corta muy mal el pelo.
Y hay un peluquero muy adulto, feo, que corta muy bien el pelo.
Vive Darin, en mi barrio nuevo. EL padre, no el chino.
Hay pocos chinos, en mi nuevo barrio. Y muchos Dia.
Hay muchos lavaderos de autos con fachadas bien pintadas.
Y pocos lavaderos de ropa.
Hay ruido siempre, música siempre, gritos siempre.
Hay ruido a que hay humanidad. Hay edad. Hay más Chacarita, más Villa Crespo, más Colegiales, que Palermo. Pero todavía no es ninguno de los tres. Siempre vivo en los límites.

Todavía no soy ninguna otra cosa.

En mi edificio nuevo hay toda una generación monoambiente que es feliz.
Hay edad.
Hay gente que es cosas, en mi edificio nuevo.

Yo todavía no soy ninguna cosa.

En mi casa nueva hay un cuadro de Audrey Hepburn. Porque ninguna casa es mi casa sin mi cuadro de Audrey Hepburn.
En mi casa nueva no hay sahumerios porque del olor se encarga la Volturno.
En mi casa nueva hay una biblioteca hermosa, contenta, porque el último libro que vino a hacerle peso tiene un Leonardo Favio en la tapa que te mira fijo, cuando entrás. A mi casa nueva.
En mi casa nueva hay una tele que todo el día pasa ESPN.
En mi casa nueva hay un espejo donde te ves como te verías si estuvieras en Nelson.
En mi casa nueva hay un balcón donde cabe toda la barra brava de Atlanta.
En mi casa nueva hay una pared, que es un pizarrón, que dice: Palermo Nelson.

Yo soy Palermo Nelson.

Logline de vos.

En Recoleta, que nunca me hizo bien, mientras la luna entraba en Acuario. Tenía la piel toda llena de sol y el cuello todo lleno de carnaval. Y con la mano me preguntó a dónde iba. Y me dijo de dónde venía.