Russian Red

Russian Red no canta más. No va a venir más a cantar a la Argentina.
No vamos a gritar más, con Flor, en Niceto

Oh, how
I wish
I could afford
your stupid charm,
your stupid voice

Russian Red se compró una capilla en
Los Angeles
y la hizo hostel.

Así está Russian Red
Ahora bien, yo.
Te cuento como estoy.
No te conté de entrada porque
iba a parecer que vine a eso.

No vayas a pensar que vine a eso.

Subí dos kilos.
Un talle de jean.

Llené de plantas el balcón.
Duermo bien. Me despierto a las 3 AM, nomás.
Todos los días.
Le escribo a Acu
que se despierta a las 4
todos los días.
Y a la mañana veo la respuesta.
Conversamos así
todos los días.
Todas las noches.

Me hice amiga del gato de Acu.
Un poco hasta lo quiero.
No tengo idea de si me quiere o no,
con los gatos nunca se sabe.
Siempre tienen motivos para estar lejos.
Entiendo, creo, ya entendí,
porque las solteras eternas terminan
rodeadas de gatos.
Es lo más parecido a domesticar a un hombre.
Dar todo. Esperar a que se le terminen
los motivos para estar lejos.

Oh, how I wish
I could afford
your stupid charm
your stupid voice.

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